Mi primera noche con otra mujer
Tenía nervios de colegio. Quedamos en su piso, hablamos demasiado y de golpe nos besamos. Sus manos eran suaves y sabía exactamente dónde tocar. Me bajó la ropa despacio, me miró a los ojos y me hizo el oral hasta que se me olvidó respirar. Luego yo intenté devolverle el placer, torpe al principio y mejor con sus indicaciones. Fue mi primera vez con una mujer y no hubo prisa ni juicio. Salí de allí sonriendo en el ómnibus, con el cuerpo suave y la cabeza llena de ganas de repetir. A veces lo nuevo da miedo; aquella noche solo dio calor.
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