Sexting que duró toda la madrugada
Empezó con un «¿sigues despierta?» a las dos de la mañana. En media hora el chat era puro sexo: instrucciones, audios jadeando, fotos consensuadas y una videollamada con la luz baja. Me toqué siguiendo su voz hasta correrme dos veces, y él terminó mirándome a través de la pantalla. No hubo encuentro físico y no lo necesitamos. A veces el sexo virtual es más íntimo que una cita torpe. Apagamos el móvil al amanecer, todavía sonriendo. Quedamos en repetir el viernes.
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